Si ha visto recientemente la TV o ha utilizado un servicio de streaming, es muy probable que haya visto anuncios de aplicaciones de apuestas deportivas. Desde DraftKings hasta FanDuel y muchas más, estas plataformas se han proliferado desde la sentencia del Tribunal Supremo de 2018 que permitió a los estados establecer sus propias normas para realizar apuestas deportivas. Sin embargo, a pesar de esta última incorporación al panorama de las apuestas, diferentes formas de apostar han existido desde hace ya 5000 años.
El mundo de las apuestas, con sus luces brillantes y premios atractivos, puede resultar emocionante y entretenido para mucha gente. Sin embargo, para algunos, perseguir grandes ganancias en los juegos de azar puede perder rápidamente su encanto y convertirse en una conducta compulsiva que afecta profundamente a la mente, el cuerpo y el espíritu.
¿Cómo es realmente esta transición y qué efectos tienen los juegos de apuestas en nuestra salud mental? Siga leyendo para descubrirlo.
¿Por qué apostar es tan popular?
Una encuesta reciente reveló que el 62 % de los estadounidenses afirmó haber participado en apuestas en los últimos 12 meses. ¿Qué hace que las apuestas resulten tan atractivas? A nivel neurológico, la emoción de asumir riesgos y la anticipación de una posible ganancia liberan dopamina, un neurotransmisor asociado al placer y a la recompensa, lo que provoca una sensación de euforia. Esta descarga de dopamina es similar a la que se produce al comer chocolate o realizar otras actividades placenteras.
Las apuestas también ofrecen una vía de escape de la vida cotidiana, ya que suponen una distracción temporal y atractiva del estrés y la rutina. El aspecto social de las apuestas, como jugar a las cartas con amigos o participar en un bingo comunitario, también contribuye a su atractivo, ya que fomenta la camaradería y el sentido de pertenencia. Además, los medios de comunicación suelen presentar las apuestas de manera glamurosa, con imágenes de las luces brillantes de Las Vegas o de las intrigantes partidas de cartas de alto riesgo de las películas de James Bond, asociándolas así con la alta sociedad y la emoción.
Los posibles beneficios de las apuestas para la salud mental Las apuestas, ¿pueden ser beneficiosas para la salud mental? Según varios estudios, la respuesta es sí, aunque con ciertos matices. Para muchas personas, apostar puede ser una forma de divertirse, relajarse y socializar. Apostar en un contexto social, como jugar a las cartas con amigos o participar en un bingo comunitario, puede fomentar la camaradería, la estimulación mental y el sentido de pertenencia. Según algunos estudios, apostar de forma moderada en un contexto social se ha relacionado con emociones positivas, entusiasmo e incluso con mejoras en el funcionamiento cognitivo de las personas mayores.
Participar en apuestas recreativas también puede suponer una vía de escape temporal del estrés cotidiano. Para algunas personas, el entorno estructurado de los locales de apuestas regulados puede proporcionar un espacio seguro y supervisado para disfrutar del entretenimiento y la interacción social. Sin embargo, es fundamental comprender cuáles son sus motivaciones para apostar y cuáles son sus límites, tanto financieros como emocionales, y buscar ayuda si las apuestas dejan de ser una fuente de diversión saludable. Es en ese momento cuando entra en escena la adicción a las apuestas.
¿Apostar es adictivo?
Al igual que muchos otros problemas de salud mental, el trastorno de la adicción a las apuestas es más que una cuestión de fuerza de voluntad; es un trastorno conductual diagnosticable. Según el National Council on Problem Gambling (Consejo Nacional sobre adicción a las apuestas), aproximadamente 5 millones de estadounidenses cumplen los criterios del trastorno de la adicción a las apuestas en un año determinado, mientras que se considera que otros 4 a 6 millones tienen problemas de adicción a las apuestas leves o moderados. La adicción a las apuestas comparte características con los trastornos por consumo de sustancias, como los antojos, la tolerancia y la abstinencia. Quienes lo padecen suelen describir una incapacidad para dejar de jugar a pesar de las crecientes consecuencias negativas: dificultades en las relaciones personales, problemas económicos, laborales y angustia emocional.
Las personas pueden encontrarse tratando de recuperar o” perseguir ” sus pérdidas, mintiendo a sus seres queridos o hundiéndose cada vez más en el aislamiento. Este ciclo se refuerza a sí mismo: las apuestas ofrecen un alivio momentáneo del estrés o la tristeza, pero acaban provocando una mayor confusión emocional. La interacción entre las apuestas y la salud mental crea un círculo vicioso que puede ser difícil de romper sin una intervención compasiva e informada.
¿Quiénes corren mayor riesgo de desarrollar una adicción a las apuestas?
Cualquier persona puede sufrir adicción a las apuestas, independientemente de su edad, identidad de género o ingresos. Sin embargo, las personas de determinados entornos están sobrerrepresentadas en las estadísticas. Los jóvenes, los hombres y las personas con menos ingresos tienden a ser más propensos a sufrir trastorno de la adicción a las apuestas, en parte debido a su alta tolerancia al riesgo y a que tienen más que ganar con un resultado positivo de sus apuestas.
Las investigaciones también revelan una fuerte conexión entre la adicción a las apuestas y otros problemas de salud mental. Las personas que padecen trastorno bipolar, trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) o trastornos por consumo de sustancias pueden ser más propensas a desarrollar conductas problemáticas relacionadas con las apuestas. Los estudios estiman que más del 70 % de las personas con trastorno de la adicción a las apuestas también sufren depresión; el 60 % tienen un trastorno por consumo de sustancias, y hasta el 50 % presentan síntomas de ansiedad. Para estas personas, el reto es doble: abordar los comportamientos relacionados con las apuestas y, al mismo tiempo, cuidar su salud mental en general.
Las apuestas y el suicidio
Uno de los aspectos más preocupantes de la relación entre el hábito de apostar y la salud mental es el mayor riesgo de suicidio. Algunos estudios indican que hasta el 81% de las personas con trastornos de la adicción a las apuestas han pensado en suicidarse y hasta el 30 % lo ha intentado; en ambos casos, estos porcentajes son más altos que en la población general. El dolor por la pérdida económica, la vergüenza y la sensación de desesperanza pueden provocar una crisis.
A menudo, las familias y las redes de apoyo desconocen la profundidad de la desesperación que siente una persona que lucha contra la adicción a las apuestas. Las señales de alerta pueden ser comentarios sobre sentirse atrapado, el alejamiento de las relaciones sociales o cambios drásticos en el estado de ánimo y el comportamiento. Es fundamental que abordemos estos momentos con comprensión y sin juzgar.
Si usted o alguien que conoce está en crisis, llame o envíe un mensaje de texto al 988, para comunicarse con la National Mental Health Line (Línea Nacional de Salud Mental), para obtener apoyo confidencial e inmediato.
¿Soy adicto a las apuestas?
Según la Asociación Americana de Psiquiatría (APA por sus siglas en inglés), es posible que esté padeciendo una adicción a las apuestas si al menos cuatro de las siguientes situaciones le han ocurrido durante el último año:
- Pensamientos frecuentes sobre apostar, como por ejemplo revivir apuestas pasadas o planear futuras apuestas.
- Necesidad de apostar cantidades cada vez mayores para alcanzar la emoción deseada.
- Intentos repetidos y fallidos por controlar, reducir o dejar de apostar.
- Sentir inquietud o irritabilidad al intentar reducir o dejar de apostar.
- Apostar para intentar escapar de los problemas, el mal humor o el estrés.
- Después de perder dinero o un objeto de valor por apostar, sentir la necesidad de seguir jugando para recuperar lo perdido (lo que se conoce como “perseguir” las pérdidas).
- Apostar cuando se siente angustiado.
- Mentir para ocultar el alcance de las apuestas.
- Perder oportunidades importantes, como un trabajo, logros académicos o relaciones cercanas, a causa de las apuestas.
- Depender de otras personas para resolver los problemas económicos causados por las apuestas.
Es importante señalar que no existe una cantidad fija de dinero que deba perderse para que apostar se considere una adicción. El verdadero indicador, tal y como se refleja en los puntos anteriores, son una serie de repercusiones sobre las relaciones personales, el empleo, la salud, la sensación de bienestar financiero y cualquier otra área de la vida.
El impacto de la adicción a las apuestas se extiende a otros ámbitos y afecta a las familias y redes de apoyo. Un estudio reveló que cada persona con un problema con las apuestas afecta negativamente a entre 7 y 10 personas de su entorno, entre las que se incluyen familiares, amigos y compañeros de trabajo. Los niños que crecen en hogares marcados por los problemas relacionados con las apuestas pueden sufrir ansiedad o problemas de conducta. El estigma que rodea a los problemas con las apuestas a menudo impide mantener conversaciones abiertas, lo que retrasa la búsqueda de ayuda y amplifica el sufrimiento.
¿Se puede curar la adicción a las apuestas?
Es posible recuperarse del trastorno de la adicción a las apuestas. Los enfoques basados en pruebas, como la terapia cognitivo-conductual (CBT, por sus siglas en inglés), los grupos de apoyo entre pares, como Gamblers Anonymous (Apostadores Anónimos), y el tratamiento integrado para trastornos concurrentes, pueden ayudar a las personas a recuperar el control y reconstruir sus vidas. Según estudios de seguimiento, hasta el 50 % de las personas que completan los programas de tratamiento informan de mejoras notables en su conducta relacionada con las apuestas y en su salud mental.
Cómo obtener ayuda para la adicción a las apuestas
Si usted o algún conocido suyo necesita ayuda para superar una adicción a las apuestas, no está solo. Para recibir ayuda inmediata y confidencial, las 24/7/365, llame, envíe un mensaje de texto o envíe un chat al 988 para comunicarse con la National Mental Health Line (Línea Nacional de Salud Mental). Los expertos de WellPower también están aquí para ayudarle. Llámenos al (303) 504-7900 para hablar con el amable y profesional personal de nuestro centro de acceso y obtener más información. Aceptamos con gusto el seguro de Medicaid , así como muchos planes de Medicare y seguros comerciales. Nuestro equipo se dedica a brindar atención personalizada, conectar a las personas con los recursos y empoderar a las familias para que participen en el proceso.